Relatos sobre EEUU, Arizona Baby

ARIZONA, BABY

24 h. desconcertantes

Aquella mañana me desperté en un Motel que afirmaba que Elvis había pasado una noche allí, algún día no se sabe cuando. Regentado por una familia de indios (de la India), como casi cualquier Motel que no pertenezca a una gran cadena hotelera. Es su negocio en EEUU. No sabía lo que me esperaba.

Salí disparado hacia la carretera y cogí la I-40 dirección Gallup, al Oeste. Tras pasarlo, tomé una decisión en 2 segundos. Y vaya decisión. Salí de la autopista y continué por una carretera secundaria. A escasos kilómetros había un tipo haciendo autostop. Dudé, seguí y paré. El hombre tuvo que recorrer casi 200 metros, mientras yo despejaba el asiento lleno de papeles, mapas y mi cámara. Cuando abrió la puerta del copiloto, una bofetada a resaca me dio de pleno. Sus poros emanaban alcohol puro. Me dijo que iba cerca, a su casa. Estábamos en la Reserva y había recogido a un Navajo borracho.

Conversación.

Cuando descubrió que no era de por ahí (tardó bastante), con lo que mi acento es cada vez mejor o el amigo iba más contento que Baco, me preguntó si llevaba cámara ya que me quería enseñar lugares fantásticos de la Reserva. Pasamos de largo su casa, en mitad de la nada y me ofreció un brebaje transparente. Cuando le pregunté qué era, entendí Cheewaka. Tras reirme del nombre y su explicación, me enteré que había dicho Cheap Vodka.

Se ofreció a ir conmigo a Window Rock. El amigo aprecía no tener ningún interés en volver pronto a casa, después de haber pasado toda la noche fuera. Esta ciudad es la capital Navajo y se encuentra a unos 50 km al norte de la casa del amigo. Visitamos el Museo de la cultura Navajo y de vuelta me ofreció comer en su casa. Conocí a su mujer y su hija. La primera no me miraba muy bien que digamos.

Me fui.

Había salido a las 10:00 de la mañana y eran las 15:00 y en ese periodo de tiempo había recorrido 40 km en dirección Flagstaff, mi destino. De camino, me adentré en el Petrified Forrest NP y aluciné. Estratos de colores en la tierra del Painted Desert. Rojiza, Morada, Blanca y Negra. Llegué a Flagstaff para la cena con el depósito del coche vacío.

Pagué dos noches en un Motel ya que mi intención era ir al día siguiente a Wupatki Nat Monument, a visitar las ruinas Hopi donde trabajé 4 años antes y el Domingo ya me iría hacia el Gran Cañón de nuevo y a la Reserva . Salí con pasaporte y cartera. He de decir que en algunos establecimientos de esta ciudad ya tuve algún problema para entrar en un bar por llevar mi DNI y no el pasaporte...cené en Ni Marco’s y llegué a Beaver St Brewery. Pedí una Pinta y me senté. Justo antes de acabármela, un chaval se me acerca y me pregunta si está buena. Claro tío! Me ofrece unirme a su grupo de amigos para jugar al billar y me voy para allá. 2 parejas jóvenes estudiantes de Universidad.

Hablamos. Cuento mis planes. Mi viaje.

El chico, me dice que es Hopi, igual que su prima, que estaba con nosotros y que está muy contento que haya trabajado allí (Wupatki Nt Mon.). Billar y otra pinta, al comenzar a beberla me dicen que se van y vuelvo a la barra. Allí empiezo a hablar con dos nativos americanos más. Un Navajo y un Siux. Me invitan a un chupito, hablamos, reímos, otro chupito. Horrible, era Jagger. Yo me voy a FBC, otra cervecería. Aquellos no se sostenían, aunque igual pensaban lo mismo de mí. ¿Quién sabe?

12 de la noche.

Había acabado recientemente un concierto y pedí una pinta de Pin Pale Ale, no sin antes pasar el control de pasaportes. Pagué con tarjeta y el camarero me preguntó si quería la cuenta abierta o cerrada. Si en ese momento me hubiera entendido, todo hubiera sido muy diferente. Le dije OPEN, pero él, la cerró. Guardé la tarjeta en la cartera, ésta en la chaqueta y me la quité. Hacía calor. Habían montado ya la mítica mesa de Ping Pong. Me senté y dejé la chaqueta junto a mi pinta, sobre una mesa. Me puse a jugar a Ping Pong.

"La mítica mesa de Ping Pong"

Septiembre 2011. Durante el viaje con mis amigos por la Ruta 66, les llevé a este local, ya que era de los pocos que quedaban abiertos todo sea dicho. Allí tras verla, me acordé de las partidas de Ping Pong que nos echábamos al final de las noches de FBC. Comenzamos a jugar al Ping Pong con un grupo de hipsters fumados a los que el juego propuesto por nosotros les pareció el Descubrimiento mayor de la última década. Alucinaban. De broma comentamos...si este juego lo conoce EEUU, lo haces olímpico en menos de 2 años. Asintieron. Pasamos ahí 2 horas bebiendo y jugando. Parecía una reunión de lunáticos. 

Segunda nota importante que hubiera cambiado el rumbo de la historia

fin de la nocheSA

Eran muy, muy malos. Yo también pero yo siempre ganaba, así que no dejaba de jugar. Me descuidé y en menos de una hora mi chaqueta con todas mis pertenencias a excepción del móvil, había desaparecido. Me di cuenta cuando estaba hablando con un chaval que resultaba ser guía del Cañón del Colorado y como algunos saben, yo estaba allí haciendo un research para los viajes de Integra-T Experience, así que fui a buscar una tarjeta mía a la cartera….SURPRISE! Me volví loco. En una semana debía de coger una avión de vuelta a España desde Los Angeles, a más de 740 km de distancia. Solamente disponía de 3$, que por algo divino dejé en el Motel y el DNI que esa misma tarde dejé tirado en el coche. Me habían robado en mis propias narices.

 

Pan y Queso

Me desperté con resaca en la cama del Motel. Las dudas venían a mí, malestar general ¿Cómo había sido tan estúpido? A la vuelta la noche anterior tuve que convencer a la mujer del Motel para que me diera otras llaves, tardó en convencerse, y eso que había sido a ella a quién le había pagado antes. Desayuné una manzana, que una amiga me había dado 3 días antes en Albuquerque, NM, de camino al FBC. Me dijeron la noche anterior que volviera a las 11 de la mañana, por si limpiando hubieran encontrado el premio. No hubo suerte, así que puse rumbo a la oficina del Sheriff para hacer la denuncia correspondiente. A todo esto las tarjetas ya habían sido canceladas y desde España fui informado de lo que habían hablado con el Banco. Denuncia, llamada al Consulado y llamada al Banco. Le sonreía a la situación, si el Karma existe, me debía mucho.

Me gasté 2.49 $ en Pan y Queso de oferta para comer, cenar y desayunar hasta que se acabara. Empezaba a plantearme cómo vivir. Pero mientras hay vida...comencé a contactar con viejos amigos del lugar...

Suena el teléfono.

-David? Ha aparecido! Fui al bar de nuevo. Problema, la chaqueta no estaba allí. El grupo que había tocado la noche anterior la cogió “por accidente” cuando recogían sus cosas. Eran de Phoenix, 3 horas en coche al sur. Me la iban a enviar, pero era sábado y tardaría, sin contar el domingo 1 o 2 días… Llamadas, mensajes y contacté con un viejo conocido de allí. Quedamos y me prestó dinero. Esa noche nos fuimos de parranda con más viejos amigos. Reencuentros por casualidad. Alojado en una casa llena de desconocidos viví 2 días más en Flagstaff. El dinero lo conservaba por si la chaqueta tardaba. El martes apareció. Recogi dinero enviado, devolví el dinero prestado y salí pitando. Una ciudad de la que tenía recuerdos memorables, me pareció el peor lugar del mundo en 3 días. Depósito lleno y por fin comí un plato caliente. Lo celebré en un Thailandés, donde me reencontré con los amigos Hopis del billar, seguidores del Barça a muerte. No se creían la historia. Buena gente. Abrazos.

Me fuí