Las Uvas de la Ira – John Steinbeck

Trasfondo histórico. 1929, una década después que concluya la primera guerra mundial, la crisis llega a Wall Street cuando el famoso Jueves Negro la bolsa de desploma llevándose los ahorros de millones de personas en tan solo unas horas. Ahí es cuando cambia la perspectiva desde donde mirábamos el mundo. Se le atribuye a Rockefeller la frase de “Si mi limpiabotas me habla de acciones de bolsa es que algo va mal” Y es que como nos ha pasado en esta maldita crisis que no nos quitamos de encima que comenzó hace 5 años, en la década de los veinte también les pasó a algunas personas. Los Bancos daban créditos a diestro y siniestro sin mirar el riesgo y todos podían disponer de préstamos y dinero en cash para invertir ya fuera en una casa, coche (Ford T comenzaba a ser el coche del pueblo) o incluso en la bolsa, jugando a ser Chairman de una gran compañía. Lo perdieron todo, ya que como dice el refrán… “Todo lo que sube…ha de bajar” Y así fue. Se desplomó y con ello los sueños y algunas vidas. Wall Street, se daba a conocer.

Antes del famoso Jueves Negro, en el centro de EEUU se dio un fenómeno meteorológico conocido como el Bowl Dust (Bowl de Polvo) Años de sequías azotaron el Medio-Oeste americano llevándose por delante la producción agrícola año sí, año, también, con lo que los agricultores no tuvieron más remedio que solicitar préstamos a los bancos, para poder subsistir. Hipotecaron sus casas, pero la producción seguía siendo nula, así que llegada la crisis y con los bancos sin más dinero que prestar….hicieron efectiva la hipoteca dejando a millones de familias en la calle. La industrialización había llegado y resultaba más barato trabajar la tierra con maquinaria agrícola en latifundios, que esperar a que una familia te pagara sus deudas. El banco es una Empresa, Ente, sin Sentimientos, Corazón o Cara, así es como nos lo describe uno de los personajes del libro.

Millones de familias se ven obligadas a emigrar hacia la próspera California, gracias a panfletos que se van repartiendo por todo el país. Oklahoma, la Tierra de los primeros, pasa de ser una tierra robada a los Indígenas, a ser nuevamente robada por un Ente.

 Los Joad. Una familia hacia un destino 

 La historia, y que conste que no la voy a contar, para que leáis el libro, comienza con Tom Joad, nuestro héroe particular, saliendo de la cárcel con la libertad condicional. Éste se dirige a casa de sus padres a reencontrarse con ellos tras 4 años encerrados en la trena. Pero durante el tiempo que ha pasado en la cárcel se ha perdido muchas cosas ahí fuera. Las granjas parecen desiertos. Ni rastro de vida. Los niños no ríen, las manos no trabajan, el único humo que parece salir de las cocinas es simplemente el polvo de la soledad.

California es el destino de todas estas familias, en busca de la supervivencia, ya que el sueño americano se truncó a las primeras de cambio. Las familias deciden vender todas sus pertenencias, objetos valiosos y no tanto, para sacar todo el dinero posible y emprender viaje. Compran camiones, venden herramientas de laboro y mendigan pan. Comen tierra, beben la sangre de los que dejaron atrás, todo para seguir vivos.

La familia se compone por nuestro protagonista, Tom, su madre, el padre, el tío John, los abuelos de Tom, los hermanos de éste Noah, Al, Rose of Sharon, su marido Connie y los pequeños Winfield y Ruthie. En el viaje también les acompañará Casey, el que fuera predicador del pueblo. Todos ellos en un camión lleno a más no poder recorrerán las más de 1500 millas que separan su granja en Salisaw, OK, de los verdes campos y la soleada California.

La Carretera Madre (The Mother Road) es como Steinbeck la describe. La carretera hacia una nueva vida. El Oeste se les aparece a millones de familias que buscan la oportunidad perdida en el Medio-Oeste. Los Joad conocerán y coincidirán con muchos de estos vagabundos, perdidos en un mundo del que han perdido ya todo tipo de perspectiva. Aquí nace la famosa Ruta 66.

La Ruta 66. De la necesidad al mito

Ya comencé a explicar la Ruta hace medio año cuando estaba escribiendo sobre la ruta que realicé con unos amigos en 2011

Se hablaba de romanticismo, de historia, economía y tristeza (asuntos que ya hemos tratado en las últimas líneas). La ruta, si pincháis el enlace del artículo que ya escribí leeréis que se abrió en 1926, tras la Primera Guerra Mundial, pero comenzó a ser muy, muy transitada tras 1929, durante los años 30.

Tras la segunda guerra mundial y con la bonanza económica, la U.S. 66 era una de las tantas carreteras que cruzaba el país y abría a los ciudadanos, turistas la posibilidad de viajar y conocer lugares nuevos, pero esto duró poco. Ya no era tan necesaria la vía 66 y los gobiernos dejaron de invertir y arreglarla. A finales de los años 50, muchos tramos estaban completamente destrozados y no había quién pudiere conducir en ellos. A esto se le sumo la construcción de grandes infraestructuras como las nuevas autopistas I-40, que va desde Oklahoma City a Barstow (CA), la I-44 de Saint Louis a OKC, la I-55 de Chicago a Saint Louis, y la I-15 de Barstow a Los Angeles. Nuevas vías de comunicación que dejan relegadas al olvido a la U.S. 66. Pero aunque ya no se transcurra por los pequeños caminos y muchos otros hayan cambiado su denominación, otros estados y poblaciones, quisieron continuar denominando la carretera Route 66 y se conservaron carteles y letreros.  A finales de los 80 y con la melancolía de lo que supuso la Route 66 muchas poblaciones comenzaron a restaurar puntos de interés, para que el turismo floreciera en sus ciudades y se volvieran a ver pasar coches y motocicletas por su asfalto. Los primeros Estados en reavivar el espíritu de la Carretera Madre fueron Arizona y Missouri a finales de los 80, tras ellos, les siguieron los demás Estados.

Hoy en día 2448 millas (3940 km) separan las ciudades del Viento (Chicago) y Santa Mónica, a orillas del Pacífico (Los Angeles). 8 Estados son los escenarios de esta mágica ruta. Lo tradicional es comenzar en Chicago y bajar hasta L.A., como tuvieron que hacer millones de desahuciados en los años 30, pero da absolutamente igual como la realices, disfrutarás de todas maneras. Las paradas más comunes son:

Chicago, Springfield, St.Louis, Springfield (otro diferente), Joplin, Tulsa, Oklahoma City, Amarillo, Santa Rosa, Abuquerque/Santa Fe (Ruta original), Gallup, Flagstaff, Williams, Kingman, Barstow, San Bernardino, Los Angeles. 12-17 días perfecto para recorrerla.

Cuando leemos el libro, la parte de Ruta 66 dura tan solo unos capítulos, pero nos describe el paisaje montañoso de Nuevo México, el descenso desde Flagstaff (AZ) hasta el desierto de California, el cuál cruzan de noche y por fin los campos de frutales y las verdes praderas de California. Pararán en Santa Rosa, pasarán por Gallup y Oklahoma city. El viaje acaba en California, pero, ¿es allí donde se encuentra la felicidad? La necesidad llevó a muchas familias a recorrer esta cruel alfombra de asfalto para no morir de hambre tras haber perdido sus tierras y posesiones. Les echaron de sus hogares y tuvieron que emigrar. Promesas vacías que muchos creyeron. Pasó entonces y sigue pasando en la actualidad. No aprendemos de nuestros errores y cada día somos más egoístas y fríos. Una familia destruida por la codicia de unos pocos y la insensatez de muchos.

Post publicado por David Peris Navarro 9/10/2013