More coffee baby?

La primera vez que entré a un típico Diner americano fue en 2010. El recuerdo de las películas de Hollywood me vino a la mente en cuestión de segundos. Miraba a mi derecha y justo ahí se encontraban John Travolta y Olivia Newton John, o básicamente el grupo de chicos y chicas ‘populares’ de un instituto cualquiera, tomándose un batido. A mi izquierda sin embargo no era una pareja lo que me venía a la mente. Un solitario hombre tomando café pensativo, se disponía a escribir en una libreta minúscula. Su sombrero reposaba a su derecha, sobre el sillón en el que se encontraba sentado, junto a su gabardina beige. De pronto una camarera de unos 50 años de edad nos miró. Volví a la realidad. Enseguida, con unas cartas en su mano nos condujo por el pasillo de entrada al tiempo que preguntaba –¿Table or Booth? (Mesa o mesa con sillón) –Wherever-. Ya sentados en nuestros sillones, amablemente nos preguntó si queríamos café.

Claro, Gracias.

Revisando la carta, vimos la parte del desayuno. Huevos revueltos, fritos, escalfados, bacon, salchichas, tortitas, tostadas, torrijas, patatas, hash browns y un largo etcétera en el que a cada paso que das para pedir, debes elegir. Se empieza por los huevos, ¿qué acompañamiento de carne? ¿Qué tipo de pan? ¿hash browns o tortitas? ¿Alguna salsa? No has empezado a comer y ya te has saturado con tanta comida en tu mente.

El café que bebes, no sabes a ciencia cierta cuál es el ingrediente, porque sea dicho, el café no lo notas por ningún lado. Además si eres de esos que tomas el café con leche por las mañanas, deja de buscar la leche por el bar. Te entregarán los cubitos de leche que nos ofrecen en los aviones y trenes. Pero lo más importante… ¡Recuerda!, si el café está ya más o menos a tu gusto con leche, azúcar…ve con cuidado y controla a la camarera. Como es sabido en EEUU el servicio es, y valga la redundancia, muy servicial. A cada poco te preguntarán que tal va todo, si te gusta. Es una estrategia que a ellos les encanta para sentirse importantes y saber que nada les va a faltar, pero quizás para los europeos ese tipo de actitud es un poco molesta al final, ya que no te dejan un minuto en paz y el tema del café no es menos…siempre están al acecho y cuando cometes un error o un despiste, allí están ellas para ¡PAM!! Rellenarte la taza…¡¡NOOO!! Ya tenías el café a tu gusto y debes volver a empezar, pero ahora hay incluso menos espacio en la taza para verter un cartuchito de leche. Miras a la camarera con una sonrisa forzada y entre dientes dices…¡Tía! ¿Por qué has tenido que hacer esto? Ella, la misma señora que te ha llevado a la mesa antes, simplemente hace eso para ganarse sus míseros 2-3 $ de propina que su jefe, un tipo que posiblemente no ha servido un café en su vida y está en su casa leyendo el periódico y cifrando sus beneficios en miles de Dólares al mes, no le paga más a la hora. ¿Eres tú el cliente?, pues paga el servicio. Eso sí, si no das la propina adecuada, prepárate para que maldigan a tus hijos, padres y demás queridos. Es la historia de los ‘Diners’ y Cafeterías.

Historias hay muchas pero el contenido siempre es el mismo, con diferentes actores. En Sallisaw, un lugar perdido de Oklahoma, cuna de la familia que dio fama Steinbeck en Las Uvas de la Ira, me sirvió una coqueta camarera a la que pregunté qué era un producto que después de 1 mes recorriendo el país, no había visto nunca en las más de 50 cartas de los lugares donde había comido. No me supo responder. Sin embargo un hombre con sombrero vaquero que hacía apenas 1 minuto había estado entablando conversación con el Sheriff de la ciudad me dijo, -pruébalo, yo lo como todos los días- Le hice caso y no era más que unas gachas hechas de maíz. Algo insípido, pero nuevo para mí. Y es que el siguiente misterio que les voy a contar es algo que por ahora, no he podido obtener respuesta alguna. La conclusión a la que llego es que los estadounidenses son muy simples para algunas cosas y la comida se encuentra entre ésas. Cuando entres en un Restaurante, descubrirás que el 80% de la carta es lo mismo que tenían en la carta del Diner donde comiste ayer y del que desayunaste 2 días antes. Todo parece una fotocopia y cuando crees que lo has visto todo, en Texas, te dan la oportunidad que te líes y que debas preguntar la diferencia entre un Chicken Fried Steak Sandwich y un Fried Chicken Sandwich. Quizás te pase como a mí, que la camarera se me quedó mirando con cara de “chico, ¿de donde has salido?” y te responda, el primero es ternera…OMG!!

Ojos en blanco

Ahí es cuando se te cae el mundo al suelo y probablemente se escape una risa, la cual, ya te digo yo, no ayudará mucho a la situación.

Sabes que al día siguiente volverás a algún restaurante donde sirvan toda esta comida que ves por doquier y volverás a esperar a que te sienten mientras te imaginas estar en el Diner de Pulp Fiction o en los años cincuenta. Pero entonces miras tu reflejo en el cristal de entrada y no hay rastro de tupé o chupa de cuero. Pedirás de nuevo aquello que tan gustosamente comiste ayer y estarás atento cuando esa camarera con sonrisa risueña pero cansada te pregunte de nuevo, More coffee baby?