Ruta 66. Flagstaff – Los Angeles

Nos despertamos a las 8:00. Desayunamos en la ridícula recepción y nos hicimos unos sándwiches para el Grand Canyon, a costa del Motel. Nos pusimos en marcha y llegaríamos una hora después. Tras pagar las correspondientes tasas me dirigí hacia el sendero de South Kaibab, el cuál años antes había estado remodelando durante 8 días. Me perdí, me encontré y volví a perderme. Encontramos la entrada, pero estaba cerrado.

así que nos dirigimos hacia el Grand Canyon Village. Aparcamos y recorrimos los 4 kilómetros de vistas andando hasta llegar al Bright Angel Trail, que decidimos descender un tramo…. Escasos 30 minutos de descenso, ya que debíamos continuar la ruta. No sin antes comernos un helado, que fue el detonante de una larga discusión sobre el dinero gastado durante el viaje y quizás provocó lo que contaremos a continuación en Las Vegas…

Condujimos unas 4 horas hasta llegar a la Presa Hoover, salíamos de Arizona y entrábamos en el Estado del Pecado y de tan mala fama como Nevada. En apenas 1 kilómetro ya se encuentra el primer casino del Estado.

La primera vez que estuve allí, escribí en una libreta que llevaba conmigo algo así como «que esa ciudad artificial no me aportaba nada en mi vida. Imágenes de gente pidiendo en la calle, pero no el tipo de gente que te pudieras encontrar en cualquier parte del mundo. Pedían dinero aquellos que claramente se habían gastado el dinero que traían consigo la noche anterior. Adultos trajeados con corbatas sentados en un rincón de la ciudad rodeados de todo aquello que los cegó la noche anterior». Derroche y prostitución, es lo que percibí aquella primera vez. Muchos lo describen como el DisneyWorld para adultos y no van muy mal desencaminados. No puedo entender como hay gente que puede pasar una semana entera en tal lugar y dicho esto, he de decir que yo me lo he pasado bien allí.

La ciudad que creció con el desarrollo de la presa Hoover, ya que al legalizar el Juego en el Estado en el año 1931, principalmente como consecuencia de la Grand Depresión muchos de los obreros que trabajaron en la construcción de la presa, que casualidades de la vida coincide con el año de legalización del juego…¿o sería al revés?, se gastaban las pagas, apostando. Perdieron muchos, pocos ganaron y entre esos pocos se encontraron los casinos y el Estado que aumentaron sus ingresos y los re-invirtieron en su propio beneficio. Al final, debemos de decir que esta ciudad se construyó con el sudor de miles, millones de trabajadores que volvieron a sus casa si gran parte de sus ganancias.

Antes de llegar al Strip sonaba Viva Las Vegas de Elvis. Continuamos escuchándola unas cinco veces más, hasta que llegamos al hotel. Justo delante teníamos El Mirage y el Caesars Palace. Check-In y nos fuimos a cenar. Queriamos ir al B.B. Kings Restaurant en el Mirage, pero había que pagar 10 € más la cena, así que cambiamos de lugar BLT Burger fue el destino y como bien dice su nombre había hamburguesas…

Tras la cena a las 23:00 decidimos jugar un rato a la ruleta. Llegamos 4 a las Vegas, pero sólo 3 estábamos esa noche tras la cena. Empezamos a perder dinero, por desconocimiento de las reglas…20 $ cada 10 minutos, no nos salían las cuentas, así que lo dejamos tras jugarnos unos 100$ apostados. Dimos una vuelta, bebimos unos cubatas, visitamos algunos hoteles y sus respectivos casinos y nos dimos cuenta que el casino más barato era el de nuestro hotel. Sobre las 3 de la mañana volvimos a jugar, pero mejoramos un poco. Decidimos pagarnos la entrada de un bar con lo que sacáramos con 20$. Lo conseguimos, sólo que cuando fuimos a pagar la entrada, ya era gratis y estaba cerrando, así que decidimos gastarnos los 35$ que disponíamos. El crupier cambió y con él, nuestra suerte. Era un cubano y nos hizo, junto con la suerte ganar 120$ en fichas, que rápidamente cambiamos. Eran las 4:30 de la mañana y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente me desperté a las 10:30 y nos dimos cuenta que el Check-Out era a las 11, así que a toda prisa dejamos la habitación y nos fuimos a desayunar. Sobre las 14:00 salíamos dirección Los Angeles. Paramos a comer en mitad del desierto y proseguimos. Atascos a la entrada de la ciudad, pero llegamos sobre las 21:00. Llegamos a Santa Mónica, el último punto de la Ruta por carretera más legendaria de, quizás el mundo, pero sin duda de Estados Unidos.

Publicado por David Peris Navarro 21/05/2013